Artes Visuales y Modernidad

Vivimos en una actualidad donde se respira “arte”, donde la percepción visual lo es todo, desde lo físico hasta lo que comemos, y donde todo aquel con acceso a tecnología y herramientas es considerado un “artista moderno”; pero ¿qué es el arte y la modernidad? Si partimos desde su finalidad podemos descubrir la respuesta, y quizás poder reconocer lo que apreciamos diariamente.

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Fotografía de Adrian Van Leen.

Son muchas las disputas actuales sobre lo qué es arte, estamos bombardeados de conceptos seudoartísticos, que requieren de fichas enteras en un intento por explicarnos de manera coherente lo que estamos viendo, especialistas y estudiados recurren a formular extensas tesis sociológicas para debatir esta corriente y otros atacan mostrándose indiferentes y acuden a exponer y re exponer piezas y conceptos de siglos pasados en un intento de recordarnos la simplicidad y lo majestuoso de lo ya concebido.

Ahora bien, obviamente en el pasado quienes crearon las grandes piezas que hoy conocemos, fueron “modernos”, revolucionarios de la vista y del concepto, de la estética y de la expresión. Y nos encontramos allí solos en una era consumista que no solo nos venden productos sino también ideas, y que la competitividad nos exige además tener buen gusto.

En el año 1400  DC, tras movimientos radicales; la aceptación de la modernidad como cambios e innovación ajustada a las necesidades humanas, políticas y económicas y no como un acto blasfemo subversivo, se hace posible y se plasma por primera vez la concepción del arte, y desde allí se nos explica además que todo aquello que carezca de conciencia artística no puede ser llamado arte, solo son expresiones de grupos sociales siguiendo tendencias del comportamiento, a pesar de ello, a pocas décadas de nuestro presente, en 1980, tras el gran impacto del Pop Art y nuevas apariciones, filósofos como Arthur Danto, nos facilita el trabajo de percibir, y meticulosamente nos expone el fin del arte, recordándonos que este no se inventa, se renueva, nace y se proyecta.

El arte no es más que la proyección más exacta del mundo que nos rodea, en su apreciación y en su crítica, es la forma global de hacernos llegar directamente un mensaje y se manifiesta para todos. Si debe explicarse, si no se puede percibir más allá del sentir, más alla de la vista, no, no es arte. La habilidad, el uso de una buena y adecuada técnica, la felicitación e incluso encargo de otros sobre una pieza por sí mismo, no ha de pertenecer más que a modismo de corrientes grupales, dejando de dibujarnos el alma en las realidades corrientes, no nos acercamos a modernidades, más bien a la muerte histórica de una expresión propia de la raza humana.

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